miércoles, 23 de septiembre de 2009

A qué sabe el adiós

Después de tanto decir adiós, al fin en la complicidad de la noche se rompió el hilo débil que nos unía y la sensación de no querer saber de nuestro camino en este mundo se hizo presente.
Me siento tranquila conmigo y con mis actos, porque ambos luchamos por nuestro bienestar y nos dimos cuenta que los caminos fueron trazados por separado y separado deben estar. Tan solo resta decir: Gracias por cada instante y se feliz, como yo lo haré.
Adiós.


1 comentario:

  1. por un momento pense que dirias adios al blog,
    espero que no por que apenas di con el.

    saludos

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