Después de tanto decir adiós, al fin en la complicidad de la noche se rompió el hilo débil que nos unía y la sensación de no querer saber de nuestro camino en este mundo se hizo presente.
Me siento tranquila conmigo y con mis actos, porque ambos luchamos por nuestro bienestar y nos dimos cuenta que los caminos fueron trazados por separado y separado deben estar. Tan solo resta decir: Gracias por cada instante y se feliz, como yo lo haré.
Adiós.

por un momento pense que dirias adios al blog,
ResponderEliminarespero que no por que apenas di con el.
saludos