La obscuridad cegó a Michu por un instante, pero la ilusión de ver de nuevo lo perdido hace seis meses llenó de alegría a esa gatita temerosa que no salía de su hogar.
Hace seis meses no paseaba por senderos desconocidos, hace seis meses no conocía más allá que el calor que una gélida casa le podía brindar. En este tiempo nunca pensó que diría: Hay duendes en esta casa...
Los colores del ocaso son hermosos en esta parte del planeta, los sonidos embriagan a Michu a seguir jugando con los sentidos e imaginar que el eterno tiempo detiene su cruel marcha y la abraza con tal ternura, que Michu recuerda el vientre materno, que en un tiempo fue el único sitio en el que se sintió segura.
Hace seis meses esta gatita sabía que la brújula de su vida estaba perdida, pero hoy después de más de 210 días, tres desilusiones y un posible adiós; encontró un fragmento de esa brújula.
Esta pequeña felina sabe que debe seguir buscando las demás partes, tal vez en un Hola, en un Cómo estás o quizas en un Me llamo... mucho gusto en conocerte.
Pero mientras, la incertidumbre reina en el ser de Michu, mas la esperanza de saber que un posible comienzo la orienten a dejar definitivamente el pasado que dejo hace seis meses hacen que esta gatita temerosa de un paso más a quitarse la venda de los ojos y dar un paso más hacía la plenitud y tal vez hacía la felicidad.

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